Foto: Canal de Telegram de VahidOnline, CC0, via Wikimedia Commons
La República Islámica de Irán atraviesa una de las etapas de represión interna más severas de las últimas décadas. Mientras la atención internacional se concentra en las tensiones geopolíticas y militares de Medio Oriente, organismos de derechos humanos denuncian que el régimen iraní ha intensificado una campaña de ejecuciones, desapariciones forzadas y violencia estatal destinada a sofocar cualquier forma de disidencia política.
Las denuncias apuntan especialmente contra manifestantes detenidos durante las protestas nacionales de enero de 2026, así como contra minorías étnicas históricamente perseguidas, entre ellas kurdos, baluchis y árabes ahwazíes.
Las protestas de 2026 y la respuesta del régimen
Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, Irán vivió una ola de protestas antigubernamentales considerada por numerosos observadores como la más grave desde la Revolución Islámica de 1979. Las manifestaciones comenzaron impulsadas por el deterioro económico, la inflación, el desempleo y la fuerte devaluación del rial, pero rápidamente derivaron en consignas abiertamente contrarias al régimen y al Líder Supremo, Ali Khamenei.
Las protestas se extendieron a cientos de ciudades y pueblos. La respuesta estatal incluyó el despliegue de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), fuerzas antidisturbios y milicias Basij.
Las cifras de muertos continúan siendo motivo de fuerte controversia debido al apagón informativo impuesto por las autoridades iraníes. Mientras fuentes oficiales reconocieron varios miles de víctimas, organizaciones de derechos humanos y medios opositores sostienen que el número real podría ser significativamente mayor. Reuters reportó al menos 2.000 muertos citando fuentes iraníes, mientras que grupos independientes como HRANA elevaron las cifras por encima de 3.000. Otros grupos opositores como Irán International y redes de activistas elevaron el número de fallecidos a más de 30.000 personas, aunque estas cifras no han podido ser verificadas de forma independiente.
Denuncias de tortura, hospitales vigilados y desapariciones
Amnistía Internacional y Human Rights Watch documentaron miles de arrestos arbitrarios, desapariciones forzadas y denuncias de tortura sistemática contra detenidos.
Según Amnistía, fuerzas de seguridad iraníes vigilaron hospitales y obligaron al personal médico a reportar pacientes heridos durante las protestas. Activistas iraníes y material filtrado desde el interior del país también denuncian asesinatos y desapariciones de manifestantes heridos tras ser identificados en centros médicos, aunque muchos de estos casos continúan siendo difíciles de verificar de manera independiente debido a la censura y el apagón de comunicaciones.
Los testimonios recopilados por organizaciones internacionales describen:
confesiones obtenidas bajo tortura,
juicios acelerados,
aislamiento prolongado,
violencia sexual,
y amenazas contra familiares de víctimas.
Hospitales bajo vigilancia y denuncias de ejecuciones de heridos
Diversas investigaciones y testimonios recopilados por organizaciones internacionales y medios extranjeros indican que hospitales iraníes fueron utilizados como puntos de control y persecución contra manifestantes heridos.
Amnistía Internacional documentó ataques de fuerzas de seguridad contra centros médicos, arrestos de heridos y presencia de agentes en hospitales para identificar participantes de las protestas. En la provincia de Ilam, la organización denunció que miembros de la Guardia Revolucionaria y fuerzas policiales irrumpieron en el hospital Imam Khomeini disparando munición antidisturbios y golpeando pacientes, familiares y personal médico.
Además, testimonios recogidos por medios internacionales apuntan a casos aún más graves. Una investigación reciente publicada por The Times relata el caso de un joven manifestante de 17 años que, según el testimonio de su familia, fue asesinado por fuerzas del régimen mientras permanecía herido en una cama de hospital tras las protestas de enero.
Investigaciones posteriores de medios y activistas también describieron morgues desbordadas, desaparición de cuerpos y denuncias de ejecuciones extrajudiciales de manifestantes heridos. Un extenso informe de The Guardian recopiló testimonios de médicos y trabajadores forenses que afirmaron haber visto cadáveres retirados de hospitales sin documentación oficial, algunos todavía conectados a equipos médicos.
Debido al apagón digital impuesto por el régimen iraní y las restricciones a observadores internacionales, gran parte de estas denuncias continúa siendo extremadamente difícil de verificar de manera independiente. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos sostienen que el patrón de represión documentado apunta a un intento sistemático de ocultar la magnitud real de la violencia estatal.
El apagón digital y el aislamiento del país
Desde el 8 de enero, Irán implementó uno de los apagones digitales más severos registrados en años recientes. Expertos en ciberseguridad y monitoreo de redes documentaron interrupciones masivas del tráfico nacional de internet, bloqueo de plataformas y restricciones generalizadas de comunicaciones.
La medida dificultó enormemente la documentación de abusos y limitó la salida de imágenes y testimonios hacia el exterior.
A pesar de ello, videos, audios y denuncias continuaron filtrándose mediante conexiones satelitales clandestinas, VPNs y ciudadanos que lograron abandonar el país.
La escalada de ejecuciones en 2026

Foto: Center for Human Rights in Iran
Desde marzo, organizaciones como Iran Human Rights y Amnistía Internacional denuncian una aceleración de las ejecuciones, muchas de ellas realizadas en secreto y tras procesos judiciales considerados incompatibles con estándares internacionales.
Según estas organizaciones:
decenas de presos políticos y manifestantes enfrentan riesgo inminente de ejecución,
varias familias denuncian que los cuerpos no son entregados,
y continúan reportándose desapariciones forzadas y presiones contra familiares para evitar declaraciones públicas.
La campaña carcelaria “Martes No a las Ejecuciones”, impulsada por presos políticos iraníes, se ha expandido a decenas de prisiones del país como forma de resistencia frente al aumento de condenas capitales.
Una crisis de derechos humanos con escasa presión internacional
Diversos expertos de Naciones Unidas y organizaciones internacionales advirtieron que Irán podría estar incurriendo en crímenes de lesa humanidad debido al uso sistemático de ejecuciones, tortura y represión letal contra civiles.
Sin embargo, la respuesta diplomática internacional ha sido limitada y fragmentada.
Mientras tanto, familiares de víctimas, activistas y miembros de la diáspora iraní continúan documentando nombres, rostros y testimonios de desaparecidos y ejecutados, intentando evitar que el apagón informativo borre las evidencias de la represión.
Redaccion ElRadarNews
Fuentes y documentación
- Amnistía Internacional – Irán
- Human Rights Watch – Irán
- Iran Human Rights
- Center for Human Rights in Iran
- ONU Derechos Humanos – Irán
- Amnistía Internacional: “What happened at the protests in Iran?”
- Amnistía Internacional: ejecuciones secretas y riesgo de pena de muerte
- Amnistía Internacional: represión militarizada y apagón informativo
- The Guardian: ejecuciones casi diarias en secreto