Starmer bajo presión por caso de exembajador vinculado a Epstein -El Radar News
LONDRES – El gobierno del primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, enfrenta su crisis más profunda desde que asumió el poder. La presión por su dimisión ha escalado a niveles críticos este viernes, tras revelarse que el mandatario habría ignorado alertas de seguridad nacional al nombrar a Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, a pesar de sus conocidos vínculos con el fallecido criminal sexual Jeffrey Epstein. La controversia ha derivado ya en la destitución fulminante del jefe de los servicios diplomáticos, Olly Robbins, en un intento de la administración por contener el daño político y ético.
ElRadarNews informa que, la situación de Starmer se volvió insostenible luego de que una investigación periodística de The Guardian sacara a la luz que el Ministerio de Relaciones Exteriores (Foreign Office) habilitó a Mandelson para el cargo en enero de 2025, yendo activamente en contra de un dictamen desfavorable del organismo de verificación de antecedentes. Mandelson, quien fue destituido en septiembre pasado tras descubrirse que «mintió de manera reiterada» sobre su relación con Epstein, se ha convertido ahora en el eje de una acusación de perjurio parlamentario contra el propio Starmer.
El Proceso de Verificación: ¿Falla técnica o decisión política?
El núcleo del escándalo radica en cómo un perfil con «banderas rojas» tan evidentes pudo superar los filtros de seguridad del Reino Unido para un puesto tan estratégico como la embajada en Washington. El organismo encargado de las verificaciones de antecedentes (vetting) había emitido una recomendación negativa, advirtiendo sobre los riesgos de exposición y chantaje que representaba el historial de Mandelson con la red de Jeffrey Epstein.
No obstante, altos responsables del Foreign Office decidieron proceder con el nombramiento. Un portavoz de Downing Street intentó blindar al primer ministro afirmando que ni Starmer ni los miembros de su gabinete tenían conocimiento de este dictamen desfavorable hasta principios de esta semana. Sin embargo, la oposición británica califica esta versión de «inverosímil», sosteniendo que un nombramiento de tal magnitud no se realiza sin una revisión exhaustiva del mandatario, acusándolo de haber mentido deliberadamente al Parlamento.
La caída de Olly Robbins y la purga en el Foreign Office
Como respuesta inmediata al estallido del escándalo, Starmer ordenó la destitución de Olly Robbins, el funcionario de mayor rango dentro de la estructura diplomática y asesor clave del Foreign Office. Robbins ha sido señalado como el responsable técnico de haber autorizado la habilitación de Mandelson ignorando las recomendaciones de seguridad.
Esta movida es interpretada por analistas en Londres como un «cortafuegos» para proteger la figura del primer ministro. Al sacrificar a la cúpula administrativa, el gobierno intenta desviar la responsabilidad hacia los mandos técnicos, alegando una falla en la cadena de comunicación. Aun así, los pedidos de renuncia no han cesado, subrayando que la responsabilidad última de los nombramientos de alto perfil recae sobre el jefe de Gobierno.
El «veneno» de la red Epstein en la diplomacia
La vinculación de Peter Mandelson con Jeffrey Epstein ha sido un tema radioactivo desde el inicio. La sombra de la red de tráfico y abuso de menores que lideraba el magnate estadounidense sigue teniendo repercusiones en las altas esferas del poder mundial. El hecho de que Londres haya intentado colocar a una figura vinculada a este caso en Washington —donde la sensibilidad por el caso Epstein es extrema— se percibe como un error de juicio geopolítico catastrófico.
El impacto en la relación bilateral con Estados Unidos también está bajo análisis. Washington es el aliado más cercano del Reino Unido, y la presencia de un embajador cuestionado por vínculos con un criminal sexual de tal magnitud generó una incomodidad diplomática que finalmente terminó con la salida de Mandelson en septiembre y ahora amenaza la estabilidad de Starmer.
Un liderazgo contra las cuerdas
Keir Starmer, quien basó su llegada al poder en la promesa de restaurar la «integridad» y el «orden» tras los años de turbulencias conservadoras, ve ahora cómo su propia reputación es puesta en duda. La investigación parlamentaria que se avecina determinará si el primer ministro ocultó información vital o si, efectivamente, fue víctima de una falla administrativa interna.
Mientras la opinión pública británica observa con asombro las revelaciones, el Parlamento se prepara para sesiones de control que prometen ser las más agresivas de la legislatura. El futuro de Starmer depende ahora de su capacidad para demostrar que no fue cómplice del encubrimiento de un informe de seguridad nacional.
ElRadarNews
Fuentes: The Guardian, DW, Reuters, AFP
