Memoria del horror del nazismo marca acto en Buchenwald -El Radar News
WEIMAR, ALEMANIA – En un domingo brumoso y gélido en la colina de Ettersberg, el antiguo campo de concentración de Buchenwald recordó el 81.º aniversario de su liberación. Sin embargo, este 2026 marca un punto de inflexión histórico y melancólico: por primera vez, debido a la avanzada edad y a los conflictos internacionales, solo dos sobrevivientes pudieron estar presentes: Alojzy Maciak (98) y Andrej Moiseenko (99). El resto de los testigos directos del horror, muchos residentes en Israel, no pudieron viajar debido a la suspensión de vuelos por la guerra en Medio Oriente.
El acto contó con el testimonio de Hape Kerkeling, reconocido artista alemán, quien habló no como figura pública, sino como nieto de Hermann Kerkeling, un carpintero católico y comunista que sobrevivió doce años de cautiverio por oponerse a Hitler. «Mi abuelo no fue un hombre de palabras, sino de hechos», recordó conmovido ante una audiencia que escuchó cómo el reloj de la torre del campo permanece detenido a las 15:15, la hora exacta en que los tanques estadounidenses trajeron la libertad en 1945.
Contexto Geopolítico: La memoria bajo asedio La conmemoración de este año no estuvo exenta de fricciones. El director del memorial, Jens-Christian Wagner, advirtió sobre el peligro de que estos espacios se conviertan en escenarios de disputas políticas particulares a medida que los sobrevivientes desaparecen. La jornada estuvo marcada por un fuerte despliegue policial para evitar que grupos de extrema derecha, que ganan terreno electoral en la región de Turingia, o colectivos antisemitas vinculados a la crisis en Gaza, empañaran el juramento de los antiguos reclusos de «destruir el fascismo de raíz».
Antecedentes del «Infierno de Ettersberg» Entre 1937 y 1945, Buchenwald fue el epicentro del sistema concentracionario nazi en suelo alemán. Más de 250.000 personas —opositores políticos, judíos, homosexuales, gitanos y prisioneros de guerra— sufrieron torturas y trabajos forzados en sus instalaciones. Se estima que 56.000 prisioneros murieron en este lugar. La ceremonia concluyó con el depósito de 50 coronas de flores, mientras los presentes renovaban el compromiso de construir un mundo de paz, en un momento donde las agujas del reloj parecen, trágicamente, querer moverse de nuevo hacia el conflicto.
Esta es una versión editada y contextualizada por el equipo de ElRadarNews. Puedes consultar la fuente original aquí: [Deutsche Welle]
/ dpa
