Foto: Tasnim News Agency, CC BY 4.0
El secretario general de Hezbollah, Naim Qassem, afirmó que el cese de las operaciones militares israelíes en el Líbano depende directamente de un acuerdo político entre United States e Iran, en medio de una tregua regional frágil que continúa bajo presión.
Según Qassem, cualquier entendimiento entre Washington y Teherán que incluya el fin de los ataques sobre territorio libanés representaría “una carta más fuerte” para detener las operaciones israelíes. El líder de Hezbollah también insistió en que el desarme de la organización no forma parte de las negociaciones y calificó ese asunto como una cuestión interna libanesa.
Las declaraciones se producen semanas después del alto el fuego impulsado por Estados Unidos el 16 de abril de 2026 entre Israel y el gobierno libanés, un acuerdo temporal que buscó reducir la escalada regional vinculada al conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos. Sin embargo, Hezbollah no fue signatario formal del pacto y los enfrentamientos nunca cesaron completamente.
Persisten los ataques en el sur del Líbano
Pese a la tregua anunciada en abril, Israel Defense Forces continúa realizando ataques selectivos contra posiciones vinculadas a Hezbollah en el sur del Líbano.
En los últimos días, Israel confirmó operaciones contra comandantes de la fuerza Radwan, una de las unidades de élite de Hezbollah, y reiteró que mantiene el derecho a actuar frente a amenazas consideradas inminentes. El gobierno israelí sostiene que la organización continúa reorganizando infraestructura militar cerca de la frontera norte israelí.
Funcionarios israelíes argumentan que el objetivo de estas operaciones es impedir que Hezbollah reconstruya capacidades ofensivas similares a las utilizadas en ataques y lanzamientos de misiles contra comunidades israelíes desde 2023.
Una tregua frágil y llena de tensiones
El acuerdo de abril estableció inicialmente una pausa temporal en las hostilidades y abrió un canal de conversaciones indirectas entre Israel y el Líbano bajo mediación estadounidense. Las negociaciones incluyen discusiones sobre seguridad fronteriza, retirada de fuerzas y estabilidad regional.
Sin embargo, Hezbollah rechazó públicamente las negociaciones directas con Israel y pidió al gobierno libanés retirarse de las conversaciones impulsadas en Washington. Qassem calificó esos encuentros como “concesiones gratuitas” favorables a Israel.
Mientras tanto, Estados Unidos mantiene contactos diplomáticos paralelos con Irán para intentar consolidar una tregua regional más amplia. El presidente Donald Trump calificó recientemente como “totalmente inaceptable” una propuesta iraní relacionada con el conflicto y las condiciones para reducir las tensiones en el Golfo.
Hezbollah y la influencia iraní
La posición expresada por Naim Qassem refuerza la percepción regional de que Hezbollah mantiene una estrecha coordinación estratégica con Teherán.
Desde el inicio de la escalada regional en 2023, la organización libanesa intensificó sus operaciones contra Israel como aliado regional respaldado política y militarmente por Irán. Diversos gobiernos occidentales y organismos internacionales han señalado durante años el apoyo iraní a Hezbollah y otras milicias armadas de Medio Oriente.
El escenario regional también coincide con un período de reorganización política en Irán tras la muerte de Ali Khamenei y la consolidación del liderazgo de Mojtaba Khamenei como nuevo Líder Supremo iraní, según anunció oficialmente Teherán en marzo.
Irán continúa además bajo presión internacional por denuncias de represión interna y violaciones de derechos humanos contra opositores y manifestantes.
Impacto regional y económico
La continuidad de la crisis mantiene elevada la tensión en Medio Oriente y afecta los mercados energéticos internacionales.
Las disputas en torno al estrecho de Ormuz y las restricciones navales estadounidenses en el Golfo continúan generando incertidumbre sobre el suministro global de petróleo y las rutas marítimas estratégicas.
Mientras continúan los contactos diplomáticos impulsados por Washington y otros mediadores regionales, el escenario sigue marcado por una profunda desconfianza entre las partes y por diferencias irreconciliables respecto al futuro de Hezbollah y la influencia iraní en el Líbano.
Fuentes consultadas: