
El 7 de octubre de 2023 no solo fue el escenario de la peor masacre de población judía desde el Holocausto, sino también el epicentro de una campaña de terrorismo sexual calculada, sistemática y despiadada. El informe independiente de 300 páginas Silenced No More («No Más Silencio»), elaborado por la Comisión Civil sobre los Crímenes de Hamas contra Mujeres y Niños, recopila la evidencia innegable de cómo la violencia de género, la tortura sexual y la mutilación operaron como una estrategia militar deliberada.
Dirigido por la Dra. Cochav Elkayam-Levy y respaldado por juristas y líderes globales, como el ex Ministro de Justicia de Canadá, Hon. Irwin Cotler, el ex Presidente de la Corte Suprema de Israel, Aharon Barak, y expertos forenses de las Naciones Unidas, el documento busca combatir frontalmente el negacionismo global. Ante el silencio cómplice y el rechazo inicial de organismos y grupos que excluyeron a las víctimas israelíes de la lucha por los derechos de las mujeres (denunciado en el documento como un «tercer asesinato potencial» a través de la minimización) , este archivo se erige como un acta probatoria para elevar la responsabilidad a la cúpula de Hamas por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y actos genocidas.
Cuantificación del Horror y Demografía de las Víctimas

El desglose de las pruebas procesadas por la Comisión —que requirió más de 1.800 horas de análisis visual de 10.000 imágenes y videos, así como más de 430 testimonios — revela un alcance transnacional e indiscriminado.
- Cifras de las masacres: 1.203 víctimas fatales (de las cuales 815 eran civiles) y 251 personas secuestradas.
- Impacto global: El ataque afectó a ciudadanos de 52 nacionalidades distintas.
- Menores y familias: La vulnerabilidad fue explotada de forma desgarradora. Se secuestró violentamente a 41 niños (desde los 4,5 meses hasta los 17 años), 36 de los cuales fueron ingresados a Gaza. Se abdujo a 41 madres (algunas asesinadas, otras llevadas con vida). Además, se atacó deliberadamente a mujeres embarazadas; una de ellas recibió un disparo en el vientre, causando la muerte de su bebé 14 horas después del nacimiento.
- Ariel de 4 años y Kfir de 9 meses) que fueron tomados como rehenes junto a su madre, Shiri Bibas, fueron exhibidos públicamente y luego asesinados en cautiverio.
La Maquinaria del Terror: Los 13 Patrones y la Evidencia Operativa
Las pruebas demuestran que los abusos no fueron desbordes anárquicos, sino un manual de guerra. En los cuerpos y pertenencias de los terroristas capturados o abatidos se confiscaron «kits de secuestro» equipados con bridas plásticas (zip-ties), acompañados de libretas operativas con frases traducidas del árabe al hebreo dictando comandos vejatorios como «quítate la ropa», «acuéstate» o «abre las piernas».
La Comisión extrajo 13 patrones de violencia de género recurrentes, que confirman el modus operandi táctico:
- Violación, violación grupal y asalto sexual.
- Tortura sexual, incluyendo quemaduras intencionales y mutilación.
- Disparos deliberados a la cabeza, rostro y zona genital.
- Asesinato y ejecución tras, o durante, el asalto sexual.
- Abuso sexual post mortem y profanación de cadáveres.
- Desnudez forzada y exposición.
- Esposamiento y ataduras físicas prolongadas.
- Exhibición y desfile público de los cuerpos.
- secuestro de madres y niños.
- Violencia infligida frente a los familiares («kinocidio»).
- Filmación y diseminación digital de los crímenes para diseminar terror.
- Amenazas de matrimonio forzado en cautiverio.
- Violencia sexual contra niños y hombres
Descenso a la Brutalidad: Testimonios del Terreno y Forenses

Los relatos de los sobrevivientes, rehenes liberados y personal de rescate exponen niveles de sadismo abrumadores:
En el Festival Nova y sus alrededores
Darin Komarov, quien se escondió en una caravana durante el ataque, relató cómo fue obligada a escuchar violaciones a su alrededor: «Escuché una violación donde se la pasaban de uno a otro… Eran gritos que no has escuchado en ningún otro lugar, entre el silencio y los gritos, entre el dolor y querer morir… Y cuando uno terminaba, le decía a otro en árabe ‘Ta’al’ (el siguiente). Al terminar, le dispararon». Al salir y ver los cuerpos, atestiguó la masacre: «Mujeres con las piernas abiertas… cuerpos mutilados, sin ropa interior, con disparos en la nuca y atadas. Había una mujer cuyo cuerpo inferior parecía haber explotado». Otro sobreviviente, Raz Cohen, presenció cómo los terroristas arrastraban a una mujer de una furgoneta blanca: «La violaron. Mientras la violaban, escuchamos sus gritos. Luego la apuñalaron y la asesinaron. Y continuaron violándola, incluso cuando ya no se movía».
Bases Militares y la Morgue de Shura

El personal de la morgue a cargo de identificar los cuerpos de las jóvenes soldados testificó una crueldad metódica en la mutilación de las mujeres. Shari Mendes y otros expertos relataron haber recibido cuerpos femeninos con «disparos en la entrepierna, en la vagina o en los senos.
Parecía una mutilación genital sistemática». Los forenses examinaron cuerpos femeninos «decapitados, o con las extremidades cortadas… Vimos varias cabezas cortadas, una con un cuchillo de cocina grande aún clavado en el cuello».
En un esfuerzo deliberado por borrar la identidad, numerosas mujeres fueron asesinadas de un tiro al corazón después de que los terroristas «les dispararan en los ojos, desfigurando sus rostros». La barbarie se extendió a los hombres. Voluntarios de rescate (ZAKA) testificaron el hallazgo de víctimas masculinas con los genitales amputados.
En un escenario descrito como profanación sádica, se relató el descubrimiento del cadáver de una mujer desnuda posicionada de forma tal que sostenía los genitales cortados del hombre asesinado a su lado. El caso del estudiante tanzano Joshua Mollel ilustró la filmación sistemática de asesinatos: fue golpeado, desnudado, apuñalado y finalmente ejecutado con ocho tiros a la cabeza mientras la acción era difundida en Telegram.
En cuanto a los niños, el documento subraya que no fueron eximidos de la violencia sexualizada y la degradación:
Niños y adolescentes varones fueron secuestrados, despojados de sus ropas (en algunos casos dejados solo en ropa interior) y exhibidos o arrastrados públicamente como trofeos de guerra, vulnerando gravemente su integridad.
Se hace mención a que los menores, tanto en el sur de Israel como durante el cautiverio en Gaza, estuvieron bajo el control absoluto de perpetradores que utilizaron la intimidación y el asalto sexual continuo como mecanismo de control.
Aunque no siempre se trató de penetración física, la Comisión enmarca dentro de la violencia de género el forzar a niños y niñas a presenciar la violación, mutilación y asesinato de sus madres, padres o hermanas. El informe utiliza el término «kinocidio« para describir esta táctica de destruir intencionalmente los lazos y la psique familiar obligando a los menores a ser testigos de estos actos sexuales y de tortura.
Continuidad de la Violencia: Tortura y Exhibición en Cautiverio

La violencia no terminó el 7 de octubre; continuó como táctica de guerra dentro de Gaza. La joven rehén liberada Ilana Gritzewsky relató la degradación vivida en su traslado: «Me arrastraron del pelo, me patearon en el estómago… en el camino hacia Gaza, empezaron a tocarme y a abusar sexualmente de mí… Físicamente mi cuerpo no aguantó más y me desmayé. Cuando desperté estaba semidesnuda en el suelo, rodeada de terroristas». La rehén Amit Soussana atestiguó cómo, tras semanas encadenada y torturada, el guardia de Hamas que la custodiaba la asaltó sexualmente a punta de pistola.
«Estaba realmente asustada. Tuve miedo todo el tiempo… tu cuerpo está expuesto a todos. No hay adónde correr, e incluso si me violan o algo así, sigo aquí. La facilidad con la que lo hacen, apuntándote con una pistola a la cabeza, y pueden hacer lo que quieran, eso puede suceder en cualquier momento. Pueden despertarte en medio de la noche y hacerlo delante de los otros rehenes. Pueden llevarte a otra habitación, pueden entrar de repente cuando estás en la ducha, cuando estas en el baño, porque ¿Quién lo sabrá? ¿Quién lo sabrá?»
«Uno de los terroristas me tocaba constantemente o me decía que me quedaría allí… y que íbamos a tener hijos juntos y un hogar.»
Agam Goldstein-Almog (17 años) ex rehen.
«En un caso «normal» después de una agresión sexual, vuelves a casa. Te duchas. Lloras. Pero allí… tienes que… sigues allí. No puedes ducharte. No puedes llorar. Llorar está prohibido. Y no hay nadie que te consuele. Tienes que afrontarlo todo sola. Y no solo eso, también tienes que ser amable con él.»
Amit Soussana, ex rehén.

El uso de los cuerpos de las víctimas como terror psicológico fue documentado por la propia organización terrorista en redes sociales. El mundo presenció con horror el video de la joven Shani Louk (22 años), cuyo cuerpo, parcialmente desnudo y con el cráneo fracturado, fue exhibido en la caja de una camioneta por las calles de Gaza, mientras civiles y terroristas vitoreaban y escupían sobre sus restos mortales. Ricarda Louk, su madre, declaró: «Lo filmaron todo. Querían que el mundo viera lo que le hicieron».
Determinación Histórica

#MeTooAmenosQueSeasJudia
La Comisión concluye que ignorar estas pruebas o atribuirlas a «incidentes aleatorios» es falsear la realidad operativa de la organización. Mediante las grabaciones obtenidas de las cámaras GoPro de los perpetradores capturados, extracciones forenses y testimonios directos, el documento No Más Silencio establece un registro histórico concluyente
Las entidades internacionales e independientes que colaboraron con el informe exigen tribunales especializados y claman por la acción global y el rechazo al negacionismo porque, tal y como sentencia la ilustración central del documento, el silencio mundial equivale a asesinar de nuevo a las víctimas.
Los actos meticulosamente recopilados por la Comisión alcanzan el umbral de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y actos genocidas bajo la ley internacional
Al centralizar los 13 patrones recurrentes y la cadena de mando demostrada, se erradica cualquier noción de que esta violencia de género fue un «daño colateral»; por el contrario, debe denunciarse históricamente como una maquinaria sistemática de terror.
Redaccion ElRadarNews
Fuentes:
- Informe Silenced No More
- ONU – Oficina de la Representante Especial sobre Violencia Sexual en Conflictos
- Human Rights Watch
- Amnesty International
- ARCCI – Silent Cry Report
- Hear Our Voices – cobertura del evento en la ONU



