
Las calles de montevideo han sido escenario de un nuevo episodio de violencia armada que ha dejado a la comunidad barrial en estado de absoluto shock e impotencia. En las horas de la tarde de este viernes 1 de mayo de 2026, una joven mujer de apenas 26 años, quien según fuentes policiales oficiales no cuenta con antecedentes penales registrados en su historial, fue diagnosticada clínicamente con muerte cerebral irreversible en un centro asistencial, horas después de recibir un impacto de bala directo en la cabeza. El ataque a plena luz del día en el barrio Cruz de Carrasco, involucró el uso de armamento modificado de alta capacidad y un nivel de ensañamiento indiscriminado que tiene a los investigadores de la división de homicidios trabajando a contrarreloj para intentar desentrañar los móviles detrás de esta brutal agresión callejera.
LA TARDE DE TERROR EN LA INTERSECCIÓN DE PEREIRA Y AGAZZI
El infierno se desató minutos antes de las 18:30 horas, un momento de la tarde en que el movimiento barrial suele ser intenso por el retorno laboral y las compras cotidianas. El ataque armado tuvo lugar en el corazón mismo del barrio Cruz de Carrasco, una zona que en los últimos tiempos se ha visto asediada por crecientes disputas territoriales. Específicamente, el foco de la balacera se concentró en la concurrida intersección de las calles Antonio Pereira y Juan Agazzi.
Según los desesperados relatos aportados de forma anónima por testigos presenciales, un vehículo no identificado se desplazaba a baja velocidad por la zona. Sin mediar palabra, grito de advertencia, ni interacción previa aparente, desde el interior del automóvil se abrió fuego sostenido y cerrado directamente hacia el grupo de personas que se encontraba en la vereda. En medio de la lluvia de plomo, la joven de 26 años se desplomó gravemente herida, convirtiéndose en el blanco fatal, ya sea por designio directo o como una víctima colateral de una guerra que no le pertenecía.
EL AUXILIO DESESPERADO Y EL TRÁGICO E IRREVERSIBLE DIAGNÓSTICO MÉDICO
Ante la demora natural en la llegada de las unidades de emergencia médica al epicentro del tiroteo, la desesperación se apoderó de la cuadra. Fueron los propios vecinos del barrio quienes, en un acto de valentía y urgencia, socorrieron a la víctima ensangrentada. La joven fue rápidamente subida a un vehículo particular y trasladada a toda velocidad, flanqueada por patrulleros policiales que abrieron paso, hacia las instalaciones del Hospital Pasteur.
Al ingresar por la puerta de urgencias, el personal médico constató inmediatamente la gravedad extrema de su cuadro clínico: presentaba una herida de proyectil de arma de fuego con orificio de entrada directo en la zona craneal. A pesar de los máximos y desesperados esfuerzos por parte del equipo de neurocirujanos y especialistas del centro de salud, los daños neurológicos masivos resultaron ser médicamente insalvables. Horas más tarde, las autoridades sanitarias emitieron el peor de los partes médicos, confirmando que la paciente había entrado en estado de muerte cerebral irreversible, truncando una vida joven de manera absurda.
LA EVIDENCIA EN LA ESCENA DEL CRIMEN: ARMAMENTO MODIFICADO Y RÁFAGAS LETALES
A los pocos minutos del ataque, la escena en Cruz de Carrasco fue fuertemente acordonada por efectivos de choque, y peritos de la Dirección Nacional de Policía Científica comenzaron el minucioso e inquietante relevamiento del área. Los indicios balísticos recogidos a lo largo de toda la cuadra pintan un cuadro aterrador del poder de fuego empleado por los atacantes.
Los especialistas forenses incautaron más de 20 casquillos de bala percutidos, todos ellos correspondientes al calibre 9 milímetros. Sin embargo, lo que verdaderamente alarmó a los investigadores fue el patrón de dispersión de las vainas, lo que sugiere firmemente la utilización de pistolas semiautomáticas (posiblemente de la marca Glock) equipadas con cargadores extendidos y, más preocupante aún, provistas de selectores de tiro o «chips» ilegales que convierten estas armas cortas en ametralladoras capaces de disparar en ráfagas continuas en cuestión de segundos.
EL IMPLACABLE AUMENTO DE LA VIOLENCIA ARMADA Y LA RESPUESTA POLICIAL
El caso ha recaído en la órbita de los fiscales especializados, quienes han ordenado el relevamiento exhaustivo de todas las cámaras de videovigilancia públicas del Ministerio del Interior y dispositivos privados instalados en las cercanías, con el objetivo prioritario de identificar el modelo, color y matrícula del vehículo utilizado por los sicarios.
Este sanguinario ataque subraya con sangre una tendencia que mantiene en vilo a las autoridades de seguridad pública: el recrudecimiento de los enfrentamientos altamente letales en zonas periféricas de la capital, impulsados por la abundante circulación de armas de fuego de grueso calibre y la despiadada modalidad de sicariato desde vehículos en movimiento. Mientras la familia de la joven procesa la inmensa tragedia, los vecinos de Cruz de Carrasco exigen respuestas contundentes y mayor presencia policial preventiva en sus calles, negándose a normalizar vivir bajo el fuego cruzado y el miedo constante.
Redacción ElRadarNews
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