Foto: via Marketscreener
El gobierno de Zambia anunció en mayo de 2026 que está demorando la firma de dos acuerdos con Estados Unidos: uno de asistencia sanitaria valorado en hasta 2.000 millones de dólares a cinco años, y otro sobre minerales críticos. El canciller zambiano, Mulambo Haimbe, explicó que Lusaka rechaza la vinculación entre ambos acuerdos y objeta cláusulas de intercambio de datos que considera incompatibles con la privacidad de sus ciudadanos.
Según Haimbe, Washington habría condicionado el acceso a los fondos de salud a la firma del acuerdo sobre minerales en términos que otorgarían trato preferencial a empresas estadounidenses en la explotación de cobre y cobalto. Zambia insiste en que cada acuerdo debe negociarse de forma independiente.
El embajador saliente de EE.UU. en Lusaka, Michael Gonzales, rechazó esas afirmaciones y las calificó de «asquerosas y manifiestamente falsas», negando que el apoyo a la salud pública esté condicionado al acceso a los minerales.
El contexto: la disputa global por los minerales críticos
Zambia es uno de los mayores productores mundiales de cobre y tiene reservas significativas de cobalto, dos minerales esenciales para la transición energética y la fabricación de baterías. Su relevancia estratégica ha aumentado considerablemente, a medida que Estados Unidos busca reducir su dependencia de las cadenas de suministro chinas.
La administración Trump ha intensificado los esfuerzos por asegurar acceso preferencial a minerales críticos en África, Asia y América Latina a través de acuerdos bilaterales. En algunos casos, esos acuerdos incluyen cláusulas de intercambio de datos de salud vinculadas a financiamiento de programas heredados del PEPFAR, el fondo de lucha contra el VIH/SIDA.
El caso zambiano no es aislado. Según reportes de Al Jazeera, países como Ghana y Zimbabwe han planteado objeciones similares a las condiciones de datos impuestas por Washington, lo que sugiere un patrón en el enfoque estadounidense hacia sus socios africanos.
La tensión entre soberanía y dependencia financiera
El diferendo coloca a Zambia en una posición delicada. El país depende de la asistencia sanitaria internacional para mantener programas de control del VIH, tuberculosis y malaria que benefician a millones de personas. Retrasar el acuerdo con EE.UU. podría tener consecuencias directas sobre esos programas.
Al mismo tiempo, aceptar condiciones que vinculan la salud a los minerales o que implican la transferencia masiva de datos de ciudadanos a entidades extranjeras puede sentar precedentes difíciles de revertir y erosionar la soberanía sobre recursos naturales fundamentales para el desarrollo del país.
Si Zambia logra separar los acuerdos y obtener mejores condiciones, podría sentar un precedente regional. Si cede sin modificaciones, reforzaría la percepción de que la dependencia financiera limita el margen de maniobra de los países de ingresos bajos y medios ante potencias con capacidad de condicionar la ayuda.
Redaccion ElRadarNews
Fuente:
AlJazeera
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