La Prefectura Naval Argentina (PNA), en un operativo conjunto con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), confirmó la incautación de 16 kilogramos de clorhidrato de cocaína a bordo del buque de bandera italiana «Grande Hamburgo». La embarcación comercial, operada por la compañía naviera Grimaldi, había zarpado desde el puerto de Montevideo y fue inspeccionada tras amarrar en la terminal de Zárate, en la provincia de Buenos Aires.
A diferencia de las primeras versiones que apuntaban a un operativo exclusivo de inteligencia criminal, los datos oficiales revelan que el hallazgo se produjo tras una advertencia de los propios navegantes. Durante el trayecto, un tripulante detectó una bolsa de arpillera blanca en una cubierta destinada al traslado de vehículos de gran porte, específicamente tipo motorhome. Ante esta situación irregular, el capitán del navío decidió resguardar el material dentro de su camarote, documentó el descubrimiento mediante fotografías y registros fílmicos, y presentó la denuncia a las autoridades aduaneras apenas la nave tocó el puerto argentino.
Durante la inspección oficial, los efectivos de la Prefectura constataron que la bolsa contenía 14 paquetes rectangulares de cocaína de alta pureza. Un detalle central para los peritos judiciales es que los envoltorios presentaban, tanto en su exterior como en sobrerrelieve sobre la propia sustancia, el logotipo «Fórmula 1» o «F1». Este tipo de sellos es habitualmente utilizado por las organizaciones dedicadas al narcotráfico internacional para certificar la procedencia, la ruta y la calidad del cargamento ante sus receptores en el exterior.
La droga incautada fue valuada oficialmente en más de 340 millones de pesos argentinos (aproximadamente 245.000 dólares estadounidenses). Además de los estupefacientes, las fuerzas de seguridad localizaron en otro sector de carga del buque cinco bolsas de arpillera vacías con características idénticas a la principal. Este descubrimiento físico abre diversas líneas de investigación para la justicia, sugiriendo que el volumen original de la operación logística pudo haber sido significativamente mayor y que parte de la mercancía pudo haber sido desembarcada, reubicada o fraccionada previamente.
La ministra de Seguridad de Argentina, Alejandra Monteoliva, destacó la intervención argumentando que se logró frenar «la carrera narco» y asestar un golpe económico a la logística transnacional. El caso quedó inmediatamente a disposición del Juzgado Federal de Campana, Secretaría Penal N° 3, que ordenó el secuestro definitivo de la droga, la recolección de pruebas periciales de rigor y la extracción de todos los registros de las cámaras de seguridad del buque. Hasta el momento, la justicia no ha dictado medidas restrictivas de libertad contra la tripulación, compuesta por 32 personas de distintas nacionalidades, aunque la nave comercial de 213 metros de eslora quedó bajo detención preventiva con severas restricciones operativas dictadas por el Estado Rector del Puerto.
El desafío de la seguridad portuaria y la hidrovía regional
Este nuevo incidente de contaminación marítima reaviva el debate sobre la permeabilidad de los controles en las terminales portuarias del Cono Sur. El Puerto de Montevideo ha estado bajo la permanente lupa de organismos internacionales de seguridad debido a la recurrencia de episodios vinculados al tráfico de sustancias ilícitas hacia destinos clave en Europa. Históricamente, la terminal uruguaya ha enfrentado críticas por las fallas de sus sistemas de escaneo, una coyuntura aprovechada por las redes criminales para consolidar rutas hacia puertos de alta vigilancia como Amberes o Róterdam.
El gobierno uruguayo, bajo la actual administración del presidente Yamandú Orsi, ha intentado mitigar esta grave problemática logística mediante la implementación del Plan Nacional de Seguridad 2025-2035. Este programa estratégico contempla la inversión en tecnología de última generación para el monitoreo no intrusivo de contenedores y el refuerzo táctico en zonas fronterizas y perimetrales. Sin embargo, el reciente hallazgo en Zárate demuestra empíricamente que las redes narco continúan perfeccionando sus tácticas, apostando por la infiltración en fondeaderos externos o la manipulación técnica de cargas para burlar las aduanas.
Episodios anteriores, como el emblemático caso del buque «MV Ceci» en 2025 —donde se comprobó judicialmente que un gran cargamento de drogas fue subido en aguas de jurisdicción nacional uruguaya— forzaron al Estado a priorizar una iniciativa de mayor «Conciencia del Dominio Marítimo». La interconexión comercial de la Hidrovía Paraná-Paraguay obliga a que tanto Argentina como Uruguay fortalezcan sus plataformas de intercambio de inteligencia criminal en tiempo real. Sin una coordinación aduanera estricta, el desplazamiento de estas operaciones ilícitas seguirá vulnerando la seguridad del comercio exterior en una de las rutas logísticas más importantes de la región.
Fuentes consultadas: