
Captura de pantalla: Teledoce
El Club Atlético Peñarol presentó una queja formal y solicitó una investigación exhaustiva sobre el operativo de seguridad desplegado el pasado jueves 21 de mayo de 2026. Los hechos ocurrieron en el Estadio Campeón del Siglo, en Montevideo, tras el partido contra Corinthians por la Copa Libertadores, que finalizó con un empate 1-1 y la eliminación del equipo uruguayo.
Los incidentes se desencadenaron en las inmediaciones del recinto deportivo una vez concluido el compromiso internacional. Según el reporte oficial, se registraron enfrentamientos entre la Guardia Republicana y sectores de la parcialidad local, lo que derivó en el uso de gases lacrimógenos y munición no letal por parte de las fuerzas de seguridad.
El saldo confirmado hasta este sábado 23 de mayo incluye a cuatro efectivos policiales heridos y al menos cuatro aficionados con lesiones leves. La directiva aurinegra sostiene que el número de afectados es mayor, señalando que el alcance de los gases químicos impactó a familias y menores de edad presentes en las tribunas.
Desarrollo de los hechos y fallas en el protocolo
El conflicto se originó a partir de una modificación de último momento en el protocolo de evacuación del estadio. Las autoridades policiales decidieron retener a los 40,000 aficionados de Peñarol dentro de las instalaciones para facilitar la salida de los 500 seguidores del Corinthians que viajaron desde Brasil.
Esta decisión administrativa generó una saturación crítica en las vías de salida, especialmente en las tribunas Cataldi y Damiani. La aglomeración de personas en espacios reducidos y la demora en la apertura de los portones provocaron momentos de tensión con el personal de seguridad apostado en los perímetros del recinto.
En lo deportivo, el empate 1-1 ante el equipo brasileño significó un duro golpe para el club uruguayo, que quedó fuera de la máxima competición continental. El ambiente de frustración por el resultado se sumó a las dificultades logísticas, creando un escenario complejo que la policía intentó contener mediante el uso de la fuerza disuasiva.
Posturas institucionales y argumentos contrapuestos
Ignacio Ruglio, presidente de Peñarol, encabezó el reclamo institucional calificando el accionar de la Guardia Republicana como una respuesta «desmedida». El club argumenta que los protocolos internacionales de evacuación no fueron respetados y que se puso en riesgo la integridad física de miles de ciudadanos de forma innecesaria.
Por su parte, el Ministerio del Interior, bajo la gestión de Carlos Negro, ratificó la validez del operativo. Según la versión gubernamental, el uso de elementos de disuasión fue una respuesta directa a disturbios provocados por un grupo de hinchas que intentaron derribar portones no habilitados para forzar su salida del estadio.
Desde el ministerio se sostiene que la prioridad era evitar cruces entre ambas parcialidades en el exterior del estadio. Justificaron la retención del público local como una medida preventiva estándar en partidos de alto riesgo bajo la normativa de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL).
Implicancias y escenarios futuros
Este episodio reabre el debate en Uruguay sobre la gestión de la seguridad en eventos masivos y el equilibrio entre el control de grupos radicales y la protección del público general. La directiva de Peñarol ha solicitado formalmente las grabaciones de las cámaras de seguridad para determinar si existió un exceso de fuerza por parte de los uniformados.
Las consecuencias para el club podrían ir más allá de lo social, ya que la CONMEBOL suele abrir expedientes disciplinarios ante incidentes de esta naturaleza. Dependiendo del informe del delegado de seguridad del partido, el Campeón del Siglo podría enfrentar sanciones que van desde multas económicas hasta la clausura parcial de sus tribunas.
En el corto plazo, Peñarol deberá reenfocar sus esfuerzos en el torneo local mientras aguarda la resolución de las investigaciones internas. La tensión entre las instituciones deportivas y las fuerzas de seguridad locales parece haber alcanzado un punto crítico que requerirá una revisión profunda de los planes de contingencia para futuros encuentros de alta convocatoria.
Redaccion ElRadarNews
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