Israel promete arrasar viviendas en el sur de Líbano -El Radar News
JERUSALÉN / BEIRUT – Apenas tres días después de entrar en vigor un cese al fuego de diez días, la fragilidad de la paz en la frontera norte de Israel ha quedado expuesta. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, lanzó una advertencia contundente este domingo: el ejército tiene órdenes directas de actuar con «toda su fuerza», tanto por tierra como por aire, si detectan cualquier amenaza contra sus soldados, ignorando las restricciones de la tregua si es necesario para la seguridad nacional.
La promesa de Katz incluye la demolición total de viviendas en las aldeas libanesas fronterizas. Según el gobierno israelí, estas estructuras no son simples hogares, sino «puestos avanzados de terrorismo» utilizados por Hezbolá para almacenar armamento y planificar ataques directos contra las comunidades del norte de Israel.
El contexto: ¿Por qué Israel mantiene esta postura?
Para comprender la determinación del gobierno de Benjamin Netanyahu, hay que analizar dos factores clave que han agotado la paciencia de la sociedad israelí:
El desplazamiento masivo: Desde que comenzó la escalada más reciente el pasado 2 de marzo, decenas de miles de israelíes han tenido que abandonar sus hogares en el norte debido al lanzamiento incesante de cohetes de Hezbolá. El gobierno enfrenta una presión interna feroz para garantizar que estas familias puedan volver sin el riesgo de ser blanco de francotiradores o misiles antitanque desde la casa de al lado.
La infraestructura de Hezbolá: Israel sostiene que durante años, el grupo proiraní ha convertido pueblos civiles en fortalezas militares. La inteligencia israelí afirma que bajo muchas de estas viviendas existen túneles y rampas de lanzamiento. Para Israel, «arrasar las viviendas» en la línea de frente es una medida de seguridad preventiva para evitar una masacre similar a la del 7 de octubre en el sur.
Cifras de un conflicto doloroso
La ofensiva iniciada en marzo ha dejado una marca profunda en Líbano, con cerca de 2.300 fallecidos y más de un millón de desplazados. Mientras tanto, en Israel, el costo económico y humano de mantener el norte del país paralizado ha llevado al mando militar a adoptar una política de «tolerancia cero» ante cualquier movimiento de Hezbolá que rompa los términos del acuerdo de cese al fuego.
La incertidumbre reina entre los residentes del sur de Líbano, muchos de los cuales temen regresar a sus aldeas solo para verlas convertidas en escombros si la tregua de 10 días colapsa antes de tiempo.
Fuentes:
