
Imagen: Captura de pantalla de Telenoche.
Un automóvil eléctrico sufrió un incendio repentino durante la tarde del viernes 22 de mayo de 2026, mientras circulaba por el barrio Buceo, en Montevideo. El incidente ocurrió en la intersección de las calles Humberto Primero y Solano López, una zona de tránsito fluido que fue afectada temporalmente por el operativo de emergencia.
El conductor del vehículo, un modelo Volvo EX30, relató que mientras se desplazaba escuchó un fuerte estallido proveniente del interior de la unidad. Tras la aparición inmediata de humo, el hombre logró detener la marcha y descender del vehículo instantes antes de que las llamas se propagaran por la estructura.
Al lugar acudieron dotaciones de los destacamentos de Bomberos de Carrasco y Cordón. Los efectivos trabajaron para confinar el fuego y evitar que las llamas alcanzaran a otros vehículos estacionados o afectaran las fachadas de los edificios cercanos al cruce mencionado.
Para la mañana de este sábado 23 de mayo, las autoridades confirmaron que el área fue despejada y el tránsito circula con normalidad. No se registraron personas heridas ni síntomas de intoxicación por humo entre los transeúntes. Los esfuerzos se centran ahora en las pericias técnicas para determinar el origen del siniestro.
Detalles del siniestro y respuesta técnica
Las primeras investigaciones buscan determinar si el incidente fue producto de un fallo de fabricación en las celdas de la batería de ion-litio o si existió un factor externo que desencadenara la combustión. La Dirección Nacional de Bomberos tomó muestras para realizar un análisis de los componentes dañados.
El testimonio del conductor es una pieza clave en la investigación. Según sus declaraciones, no hubo señales previas de mal funcionamiento hasta el momento del estallido. Este tipo de eventos activan protocolos de seguridad específicos por parte de las autoridades y los fabricantes tecnológicos.
El fabricante del vehículo ya fue notificado formalmente del caso. Representantes de la marca informaron que colaborarán con las pericias oficiales para esclarecer lo ocurrido. El objetivo es determinar si se trata de un caso aislado o si es necesario revisar los estándares de seguridad de este modelo en el mercado local.
La intervención de dos destacamentos subraya la magnitud de los recursos necesarios para estas emergencias. A diferencia de un incendio en un motor de combustión tradicional, los fuegos en baterías de litio presentan desafíos químicos que obligan a un despliegue logístico más prolongado.
El desafío de los incendios en baterías de litio
Este incidente evidencia una característica técnica crítica: el fenómeno conocido como escape térmico (thermal runaway). Este proceso ocurre cuando una celda de la batería sufre un daño o sobrecalentamiento, generando una reacción en cadena que eleva las temperaturas de forma extrema y autosustentada.
La Dirección Nacional de Bomberos de Uruguay intensificó la capacitación de su personal para enfrentar estas situaciones. Los incendios en vehículos eléctricos no pueden extinguirse únicamente con métodos convencionales, ya que la batería puede producir su propio oxígeno al descomponerse químicamente.
Para sofocar estos siniestros se requieren volúmenes de agua mayores y un enfriamiento constante durante horas. Existe, además, un riesgo de re-ignición. Un vehículo que parece apagado puede volver a encenderse incluso 24 horas después si el núcleo de la batería no ha alcanzado una temperatura segura.
Pese a la visibilidad de estos casos, datos de l
a Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) indican que la tasa de incendios en vehículos eléctricos es estadísticamente menor a la de los autos de combustión. Sin embargo, la complejidad de su control exige una revisión de los protocolos en estacionamientos y edificios.
Transición energética y seguridad
Uruguay mantiene un proceso de transición energética con un aumento de la flota eléctrica, impulsado por beneficios fiscales y planes de movilidad sostenible. Incidentes como el de Buceo abren un debate técnico sobre la infraestructura de seguridad que debe acompañar este cambio.
Por un lado, el sector oficial resalta la eficiencia y reducción de emisiones de estos vehículos, afirmando que los estándares de seguridad son rigurosos. Por otro, técnicos en seguridad plantean la necesidad de actualizar normativas de construcción, especialmente en ventilación y sistemas de extinción en edificios.
Es fundamental que los usuarios conozcan las medidas de seguridad básicas. Ante cualquier olor inusual, sonido de chisporroteo o humo, la recomendación es abandonar el vehículo de inmediato y alejarse a una distancia mínima de 50 metros por la toxicidad de los gases liberados.
Los próximos pasos dependerán del informe final de Bomberos. Mientras tanto, las autoridades instan a los propietarios a realizar los mantenimientos preventivos recomendados y a utilizar únicamente cargadores certificados que cumplan con las normativas vigentes.
FUENTES CONSULTADAS:






